El Calor y la Salud

2020-07-27T23:06:31+02:002 septiembre 2014|Promoción de la Salud|

Parece ser que se acerca una nueva ola de calor. Y es que ya lo dicen en las nocticias, el calor del verano nos acompañará incluso durante todo septiembre y bien entrado el mes de octubre. Y no es que me dedique ahora a la meteorología también, éstos son pronósticos reales recogidos de varias fuentes fiables. Así que, no tenemos más remedio que seguir hablando del calor y sus consecuencias para la salud.En nuestra anterior entrada ya comentamos de qué forma las altas temperaturas pueden afectar nuestro organismo física y mentalmente, y qué podemos hacer para evitarlo.
Ésta vez, voy a profundizar algo más para tratar de forma más concreta los principales problemas de salud que acarrean las altas temperaturas.

Deshidratación

La deshidratación se produce por un desequilibrio entre la ingesta de fluidos y la pérdida de los mismos por diferentes mecanismos. Algunos de los síntomas y signos de deshidratación son tener sed, estar aletargado, irritabilidad, mareos, pérdida del apetito, síncope y concentración de la orina.
Es recomendable que todas las personas beban agua y que eviten las bebidas azucaradas, estimulantes y alcohólicas para calmar su sed. Tambien es recomendable vestir con ropa ligera y que tratar de permanecer en lugares frescos y a la sombra.

runner_solCalambres

Los calambres son contracciones agudas, involuntarias y dolorosas de los músculos que pueden ocurrir durante o tras el ejercicio físico intenso en condiciones calurosas o cuando la actividad realizada es muy intensa. Suelen ocurrir en piernas y abdomen. Recordad que cuando aparezcan los calambres, debéis cesar la actividad física durante algunas horas, realizar estiramientos y masajear los músculos afectados. Si el dolor persiste durante más de una hora es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Fatiga por calor

A pesar de todas las recomendaciones que se lanzan desde la instituciones y organizaciones públicas y privadas, la fatiga por calor es uno de los problemas de salud más frecuentes con el que los sanitarios nos topamos cada verano.
La fatiga por calor se manifiesta con síntomas clínicos como fiebre, pérdida del apetito, taquicardia, fatiga, malestar, dolor de cabeza, nauseas y vómitos, mareos, confusión, síncope, problemas visuales y calambres. Las personas afectadas por esta condición suelen aparecer pálidos y sudorosos y pueden registrar una temperatura corporal de 37-40ºC.
En estos casos se requiere atención inmediata para evitar que la condición progrese al golpe de calor. Por eso, será imprescindible trasladar al afectado a una zona lo más fresca posible y rehidratarle con agua. También deben evitarse las bebidas alcohólicas, estimulantes y las azucaradas. Y se desaconseja la práctica de ejercicio físico durante al menos 2-3 días o hasta que los síntomas hayan remitido completamente.salud-sol-1

Golpe de calor

El golpe de calor es una condición grave, es decir, es una emergencia clínica. Se caracteriza por hipertermia (frecuentemente por encima de los 40ºC) acompañada por disfunción neurológica central. Así que si sospechamos que alguien puede estar sufriendo un golpe de calor, debemos avisar a los servicios de emergencias inmediatamente. Mientras tanto, puede actuarse como en el caso anterior, priorizando las medidas refrescantes, la rehidratación y la restauración de electrolitos.

Factores de riesgo

Existen factores socioculturales y ambientales que pueden incrementar el riesgo de padecer problemas de salud relacionados con el calor. Por ejemplo:

  • Exposición ocupacional, en el caso de personas que realizan trabajos más o menos intensos en el exterior (trabajadores de obras públicas, bomberos, forestales, militares, etc.).
  • Asistir a eventos al aire libre donde hay una falta de hidratación y climatización, o cuando existe una inadecuada aclimatación del cuerpo a la zona (festivales de música, eventos deportivos, religiosos, etc.).
  • Practicar deporte al aire libre cuando la exposición al sol es muy alta y/o durante un periodo de tiempo largo. En este sentido, los deportes de montaña en verano pueden ser realmente peligrosos si no se está bien preparado. Por ejemplo, si os gusta el hiking tanto como a mi, no perdáis de vista las recomendaciones de Damian de Montemlife.com
  • El desánimo provocado por la soledad, especialmente en los ancianos, que hace que pierdan el apetito y reduce la sensación de sed.
  • Las multitudes en espacios limitados (bares de copas, discotecas, etc.), donde la ventilación está reducida y la temperatura ambiental puede elevarse demasiado.

Quienes son más vulnerables

  • La edad es un importante factor de riesgo. Los ancianos en general tienen menor capacidad de termorregulación y funcionalidad física, lo cual a veces coincide con el hecho de que beben menos agua.

En ancianos, el riesgo de problemas de salud relacionados con las altas temperaturas estodavía mayor en personas que viven solas, están encamadas o socialmente aisladas. Las mujeres ancianas son particularmente sensibles a estos riesgos por diferencias en su fisiología y en su función renal.

  • Por otra parte, los niños pequeños y los bebés también se consideran en riesgo por su menor capacidad de comunicar cómo se encuentran, por su menor masa corporal y volumen sanguíneo y porque su sistema termorregulador es todavía inmaduro.
  • Existen determinadas condiciones médicas, como enfermedades infecciosas, neumonía, gastroenteritis, fallo renal, enfermedad cerebrovascular y fallo cardíaco, que inhabilitan la respuesta termorreguladora y, por tanto, incrementan el riesgo de deshidratación durante la exposición al calor.
  • Las personas que sufren enfermedades crónicas pueden también tener un riesgo más alto. Concretamente, deberían tener especial cuidado las personas que padecen:
    • Diabetes u otra enfermedad endocrina.
    • Enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión, enfermedad coronaria, arritmia, etc.
    • Enfermedades respiratorias, como asma y EPOC.
    • Obesidad
    • Enfermedades neurológicas, como Parkinson, Alzheimer y demencia.
    • Enfermedades mentales, como la esquizofrenia y la epilepsia.
    • Enfermedad renal
    • Enfermedades que afectan el balance electrolíticos y la sudoración, como la fibrosis quística y el escleroderma.
    • Alcoholismo.

Medicamentos y calor

Algunos medicamentos pueden interferir en la capacidad termorreguladora de nuestro cuerpo a través de varios mecanismos. Entre ellos encontramos algunos:

  • Anticolinérgicos
  • Antipsicóticos
  • Diuréticos
  • Beta-bloqueantes
  • Antihistamínicos
  • Antiparkinsonianos

Además, existen muchos medicamentos que pueden causar efectos secundarios como el vómito o las diarreas, que incrementan así el riesgo de deshidratación cuando suben las temeperaturas.

Por otra parte, también sabemos que la exposición al calor puede afectar la actividad y la toxicidad de algunas medicinas, en particular se incrementan para la Digoxina y el Litio. Otras medicinas reducen su eficacia farmacológica con la exposición al calor. Es el caso de antibióticos, insulinas, analgésicos, sedantes y adrenérgicos, por lo que se recmienda guardar y transportar estas medicinas a temperaturas inferiores a los 25ºC.

 

REFERENCIAS:

 

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