Dispepsia funcional

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dispepsiaAcidez, ardor, sensación de plenitud, dolor abdominal, hinchazon, … ¿Quién de nosotros no ha sufrido nunca este tipo de molestias?  Cuando estos síntomas gastrointestinales se presentan en forma de episodios recurrentes, localizados preferentemente, aunque no exclusivamente, en el epigastrio (parte más alta del estómago) y ocurren de forma crónica con una duración que oscila entre varios días a varias semanas, se dice que se padece el SÍNDRIOME DE DISPEPSIA FUNCIONAL (SDF).

Por definición, deben excluirse aquellas molestias relacionadas con enfermedades gastroduodenales concretas como la úlcera péptica, reflujo gastroesofágico o cáncer gástrico, y también las afecciones pancreático-biliares como pancreatitis crónica y colelitiasis.

La dispepsia funcional no es otra cosa que un desequilibrio en la función de tampón (equilibrio) entre las secreciones ácidas y básicas del estómago cada vez que se come. En general, esta disfunción no es atribuible a alteraciones estructurales del aparato digestivo o enfermedades metabólicas y no está inducida por alcohol ni fármacos, aunque en ocasiones puede estar asociada a procesos inflamatorios de la mucosa gástrica.

Tipos de dispepsia funcional

Existen dos tipos de dispepsia funcional: una de tipo ulceroso –que no vamos a tratar en este post- y otra de tipo dismotilidad, que causa:

  • Molestia, sin dolor importante.
  • Sensación de malestar epigástrico (en la boca del estómago).
  • Saciedad precoz en cuanto se inicia la ingesta de alimentos
  • Sensación de plenitud tras las comidas, que mejora con el eructo.
  • Flatulencia con expulsión de gas anal do o más veces al día.
  • Náuseas (y posibles vómitos) sin causa aparente al menos una vez al mes.
  • Las molestias empeoran con la ingesta de alimentos ácidos.

 Tratamiento

El tratamiento es difícil puesto que debe ser individualizado para cada paciente atendiendo a sus síntomas predominantes:

  • Si predominan las nauseas y vómitos, los fármacos procinéticos (metoclopramida, domperidona, etc.) mejoran el tránsito del bolo alimenticio a través del tubo digestivo y aumentan la motilidad, por lo que pueden ser beneficiosos, si bien la duración de este tratamiento debe ser limitado sólo a varias semanas (4 semanas como máximo, para evitar una hipersecreción ácida de rebote) mientras se inician y establecen los cambio en el estilo de vida y alimentación.
  • Si predominan los síntomas de tipo ardor y flatulencia, los fármacos antisecretores (como la ranitidina, etc.), los antiácidos (bicarbonato sódico, derivados de aluminio, hidróxido de magnesio, y otras sales) y los supresores de la secreción de ácido gástrico (omeprazol, pantoprazol, esomeprazol, etc.) son los más recetados, aunque su eficacia clínica se relaciona tan sólo con la mejora de los síntomas. Ello hace que sea necesario el pronto inicio de un cambio efectivo en el estilo de vida y alimentación, que deberá mantenerse para siempre.

PAUTAS ALIMENTARIAS

Pautas dietéticas generales:

  • Evitar el tabaco, el alcohol, las bebidas con gas, el café, la malta, el té, las especias picantes y cualquier otra sustancia irritante-excitante.
  • Comer poco a poco, relajadamente, con la boca cerrada para evitar la entrada de aire y la consiguiente formación de gases (ello incluye, no hablar con la boca llena).
  • Fraccionar la dieta: comer 5-6 veces al día, poca cantidad.
  • Para beber, lo más recomendable es el agua, sin hielo ni refrigerada incluso en verano. Además, se aconseja no beber más de un vaso de agua durante las comidas (para evitar la formación de gases y la saciedad) y beber entre horas.

dieta-mediterranea

Alimentos y técnicas de coción recomendables:

Los métodos e cocción más indicados son el hervido, al vapor, el horno a baja temperatura y en papillote.

  • Los alimentos cocinados son mejor tolerados que los crudos.
  • Los alimentos ricos en fibra como los cereales integrales, las legumbres y algunas verduras están desaconsejadas, porque la fibra puede producir un rozamiento mecánico en las paredes digestivas (irritación) y enlentecer el vaciado gástrico (digestiones más lentas y pesadas).
  • Lácteos: La leche (de vaca, oveja o cabra) no es muy recomendable por su acidez (puede aumentar la secreción de ácido clorhídrico tras dos o tres horas después de su ingesta) aconsejable utilizar cereales refinados en lugar de los integraleso, como la bebida de arroz, soja, avena, etc. Los lácteos más aconsejables son el yogur desnatado (el entero, por su contenido en grasa, puede enlentecer la digestión) y el queso desnatado o bajo en grasas. Los lácteos pueden sustituirse por bebidas vegetales enriquecidas en calcio, como la bebida de arroz, soja, avena, etc.
  • Cereales y féculas: Es más aconsejable utilizar cereales refinados en lugar de los integrales, así como también los cereales sin gluten (arroz, maíz, mijo, etc.) porque son menos inflamatorios de la mucosa gastrointestinal. El pan tostado, las tortitas de arroz y maíz, el arroz, las patatas y el boniato son muy bien tolerados y deben constituir la base de la dieta (junto con los alimentos proteicos y las verduras).
  • Legumbres: en general, están desaconsejadas por ser ricas en fibra y favorecer la flatulencia, aunque pueden tomarse trituradas o en puré de forma esporádica (ej., patés, humus, etc.).
  • Frutas y verduras: En general, las frutas y verduras cocidas son mejor toleradas que las crudas: Una vez la sintomatología mejore, pueden volverse a introducir las demás frutas y verduras.
    • Frutas: pera o manzana hervida o al horno
    • Verduras: las más indicadas cocinadas al horno, salteadas con poco aceite, al vapor o en papillote.
  • Carne, pescado y huevos:
    • Se prefiere el consumo de pescado al de la carne.
    • Es más aconsejable el pescado blanco (bacalao, merluza, pescadilla, lenguado, rape, dorada, etc.) por su menor contenido graso; el pescado azul es mucho más graso y, por tanto, produce más acidez.
    • De las carnes, las más recomendables son el pollo, el pavo, el conejo, el jamón de York o cocido y el jamón serrano.
    • Los caldos de carne y pollo aumenta la secreción ácido y, por tanto, se evitarán en lo posible. En cambio, los caldos vegetales (sin apio, tomate o pimiento) son mejor tolerados.
    • En cuanto a los huevos, la mejor manera de tomarlos es en tortilla o revueltos (con poco aceite) y hervidos (durante no más de 8 minutos, porque a partir de ese momento se forma un anillo “verde”, sulfuro de hierro, alrededor de la yema como resultado de la sobrecocción que hace que sean más indigestos).
  • Grasas: Lo más recomendable es utilizar aceite de oliva de baja graduación (0,4º); graduaciones más altas son más ácidas.
  • Bebidas: Agua es la bebida de elección. También pueden tomarse infusiones digestivas y antiinflamatorias (manzanilla, pero no menta porque aumenta la secreción ácida). Las infusiones carminativas (anís estrellado, hinojo, etc.) deben tomarse con precaución y no de forma habitual porque pueden producir formación de gases como efecto rebote. Otra bebidas toleradas son los caldos vegetales (ver arriba), el zumo de zanahoria, de uva y de manzana, y las bebidas vegetales (ver en lácteos).

Alimentos y técnicas de cocción NO recomendadas:

  • Alimentos ricos en grasas (ej.: embutidos, carnes grasas como la de cordero o el entrecort, etc.) porque producen digestiones lentas y pesadas.
  • Alimentos ricos en fibra (ej.: verduras crudas, cereales integrales y legumbres).fast food collection on on white background
  • Alimentos flatulentos (ej.: legumbres, col, brócoli, ajo, alcachofas, espárragos, etc.) porque favorecen la distensión abdominal y la flatulencia.
  • Alimentos ácidos (ej.: tomate, pimiento, apio, naranjas, pomelos, mandarinas, etc., vinagre y salsas.
  • Alimentos y bebidas irritantes, picantes y excitantes (ej: café, té, malta, chocolate, quesos curados, etc.).
  • Bebidas carbonatadas.
  • Frutos secos, en especial los fritos, por ser ricos en grasas y en fibra.
  • La miel, por ser rica en ácidos orgániocos.
  • Cocinar a altas temperaturas como la plancha o el horno (> 180º), porque se producen sustancias derivadas de la pirolisis muy irritantes de la mucosa gástrica. Tampoco se aconsejan los fritos ni los rebozados.

REFERENCIAS:

  • Mahan, L. K.; Escott-Stump, S. (2009). Krause Dietoterapia. Barcelona: Elsevier Masson.
  • Tratamiento de la dispepsia funcional y del síndrome del intestino irritable. Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud. MSSI, Vol. 22–nº1-1998.
  • Salas-Salvadó, J. i altres (2000). Nutrición y dietética clínica. Barcelona: Doyma.

 

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